Para entender mejor este post, hemos de partir de dos cosas:
La primera. El cérvix o cuello del útero mide unos 3 cm de largo y es un órgano muy delicado repleto de criptas con células 95% secretoras.
La segunda. Hay distintos tipos de criptas, y no todas producen el mismo tipo de moco. Depende del momento hormonal que se activen unas u otras. De ahí que veamos distintas secreciones a lo largo de nuestros ciclos.
El profesor Erik Odeblad hizo un estudio sobre la estructura del moco cervical y su función en adolescentes entre 1955 y 1995.
Algunos de sus resultados resultan muy interesantes:
– Al comenzar la adolescencia, el cérvix o cuello del útero tiene unas 7000 criptas. Sabemos que el cuello del útero de una mujer ya madura tiene sólo unas 800.
– De todos los tipos de criptas (P6, P2, S, L y G), las fértiles (P6, P2, S y L) son las que empiezan a madurar antes, a los 11-12 años, y las infértiles (G) son las que más tardan en madurar, hasta los 15 años. Éstas últimas tienen la función de producir moco infértil que se encarga de cerrar el cuello del útero en fase infértil y proteger a la mujer de infecciones. Por eso es recomendable que no haya relaciones sexuales tan precozmente, la mujer está muy desprotegida y el riesgo de infecciones por transmisión sexual aumenta enormemente (el condón no es la solución ya que no evita sino que sólo reduce, y no de todas las infecciones).
– Una mujer de 15 años tiene un 55% de ciclos anovulatorios. Cerca de un 20% de sus ciclos tienen una fase lútea corta. Un 10% aproximadamente no llega a ver pico de moco.
Esto se traduce en ciclos irregulares en los primeros años desde que se tiene la primera regla. La mejor opción es dejar que el cuerpo se regule solo, no dar a las niñas con anticonceptivos hormonales que, además de dañar sus criptas aún inmaduras, no van a curar nada.
¿Quieres aprender a conocer tu fertilidad con un Método Natural? Puedes contactar conmigo aquí para recibir más información.


